Armando Bartra
La Jornada 18 septiembre 2010
Nos amanecemos con la cifra de los matados: setenta y dos muertes individuales, intransferibles, pero sin nombre y sin rostro; como no tienen nombre ni tienen rostro los matadores. Víctimas unos y otros de una misma derrota moral porque los asesinos no son traidores, no son enemigos de la patria: los asesinos son tan jóvenes, desamparados y a la intemperie, como los asesinados